Sobre la obra

Inicio el círculo de mi caminata y mi sueño es el Reino y mi Reino es mi sueño.

Monterrey se funde a 40 grados. La ciudad se esfuerza por mostrar una sonrisa y seguir trabajando.
Seguir trabajando.
No sabe que en un lugar de este Reino bordado de montañas hay un par de manos que minuciosamente describen cada rincón de la historia de su existencia: desde su nacimiento en la Huasteca hasta su fin, más allá de las visiones apocalípticas.

Mi corazón es Monterrey, un túnel sin tren; todo eso es mi corazón.

Los Gigantes forjaron esta ciudad de piedra y acero, mucho antes de que el sol conociera al Monarca, el emblemático Cerro de la Silla. Para que mucho tiempo después el escritor Felipe Montes describiera las hazañas de una ciudad que se ha construido sobre sueños y sudores, sobre sangre y trabajo. Ninguna persona está exenta de aparecer en una de las páginas de esta monumental novela titulada Monterrey. Ya nadie estará escondido detrás de este nombre una vez que las 2 mil 200 páginas emerjan de la oscuridad.

Aquí pasa todo.

Son en total 62 novelas las que conforman esta obra, de las cuales cinco ya han sido publicadas (El Vigilante, 2001, El Enrabiado, 2003, Sólido Azul, 2003, El Evangelio del Niño Fidencio, 2008 y Dolores, 2009). El resultado final es un gran volumen que tendrá contenida toda la historia de Monterrey y sus alrededores: su gente, sus hazañas, sus éxitos y caídas. Pero también sus sueños, sus miedos, sus amores. La literatura salida de las manos de Montes dará a nuestra ciudad y sus alrededores, un lugar que nunca se le ha dado en el ámbito literario mundial.
La novela comienza con un niño perdido en la Huasteca. Sus padres han tomado otro rumbo y él, caminando descuidado, descubre un ojo de agua. Y mientras busca su reflejo en el agua observa a manera de visiones proféticas, toda la historia de Monterrey. Reflejo que es a su vez el de él mismo. Ahí se le presentan nuestros antiguos Abuelos sobre los que se erigen los valles, el Sembrador de Piedras que hizo que brotara toda la vida, las fundaciones, los indios, las epidemias, los incendios, Gonzalitos, el desarrollo de la industria, el niño Fidencio, las sequías, Barrio Antiguo, la ciudad actual con su violencia y su tráfico y su cerveza; observa también el futuro de Monterrey, habitada por criaturas fantásticas, y su cruento fin: una lucha entre seres en el mismo nido de donde surgió la vida.

Debo presentar al río, a la calle, a esa pareja torre de templo manchado por palomas; hablar de las piedras, de los días, de la plaza, del puente, distancias que se tuercen y pretenden que caiga yo también en sus engaños.

Libros, periódicos, fotografías, entrevistas, videos, revistas; todo aquello que tenga que ver con Monterrey, su gente y su historia, es material para construir esta obra, así como los textos escritos por el autor desde que tenía 13 años. El corpus de trabajo es inmenso, pues la recolección de material comenzó desde que el escritor tenía 15 años. Clasificar toda esta información de manera que tenga sentido y pueda ser aprovechable para la obra, así como la creación de un texto tan extenso, convierten a esta en una empresa ambiciosa.
La literatura es herramienta de antiguos pueblos para cantar sus glorias y tragedias: el Ramayana, la Ilíada, la Odisea, Las mil y una noches, el ciclo Artúrico. Textos que han preservado los sueños de pueblos que siempre vivirán en nuestra memoria. Monterrey es la épica próxima a ingresar a esta lista, a formar parte de esta historia literaria.

Escuchen ahora qué cantan mis labios.